La música de una ceremonia puede contar una historia sin decir una palabra. Esta propuesta de ejemplo recorre tres momentos para empezar a imaginar la vuestra.

01. La llegada

Antes de que empiece todo, una melodía tranquila acompaña la llegada de los invitados. Es el momento de crear una atmósfera cercana y dejar que las conversaciones encuentren su ritmo.

02. La entrada

Hay canciones que pertenecen a dos personas. La entrada puede ser el lugar para esa melodía que os recuerda un viaje, una primera cita o una historia compartida. No hace falta elegir un clásico si otra canción habla mejor de vosotros.

03. El comienzo de la celebración

Después del sí, el ambiente cambia. Una pieza más luminosa puede acompañar la salida y conectar la emoción de la ceremonia con la alegría de lo que viene.

La elección empieza por escuchar

Podéis preparar dos o tres referencias y comentar qué os gusta de cada una. La elección final, los arreglos, los tiempos y las condiciones del espacio se acuerdan para cada evento.

Abel Albiac.Hablemos de música ↗